Discuten aumento del salario mínimo de la Isla en la UPR

Por: Paola M. Meléndez Maldonado / paomelmal95@gmail.com

El Instituto de Relaciones del Trabajo (IRT), la Asociación de Estudiantes de Relaciones del  Trabajo y la Asociación de Economistas de Puerto Rico organizaron el miércoles, 8 de febrero, un foro para discutir los efectos del aumento y disminución del salario mínimo en Puerto Rico.

En el foro, realizado en el salón multiusos del IRT, participaron el Dr. José Caraballo Cueto, de la Universidad de Puerto Rico en Cayey (UPR-C) y el Dr. Julio César Hernández, del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM).

Por un lado, el Dr. Hernández encontró que un aumento del salario mínimo crearía un efecto negativo en la taza de empleo y, por otro lado, el Dr. Caraballo planteó que, en su estudio, el aumento del salario mínimo en Puerto Rico (PR) -entre 2001 y 2013- tuvo un impacto positivo, pero moderado, sobre el empleo.

El Dr. Hernández, en su estudio “El efecto de cambios en el salario mínimo sobre el empleo industrial en Puerto Rico”, -entre sus numerosos hallazgos- encontró que la propuesta del presidente de los Estados Unidos (EU), Donald Trump, de aumentar el salario mínimo a 10 dólares, disminuiría entre 69 a 128 mil empleos en Puerto Rico, mientras que la propuesta de P.R.O.M.E.S.A. -sobre disminuir el salario mínimo a $4.25- aumentaría entre 74 a 139 mil empleos.

Sin embargo, el Dr. Caraballo debatió que la creación de empleos no va de la mano con la disminución del salario mínimo porque, por ejemplo, si un empresario tiene un nivel ya óptimo de empleados y bajase el salario mínimo, ¿para qué contratar más empleados?

“Si yo contrato más gente, lo que voy a tener es una productividad más baja y yo no quiero eso […] como empresario, yo no lo haría”, expresó Caraballo. Hernández estuvo de acuerdo con el argumento de Caraballo y manifestó que “es algo que hay que cogerlo con pinzas […] La regresión asume que la plaza de empleo está ahí esperando y que es mecánico el tú crear el empleo porque bajaste el salario”.

El Dr. Caraballo, catedrático auxiliar de estadística, presentó su estudio “Is there a minimum wage biting in Puerto Rico? Updating the Debate”, en el que encontró que el salario promedio real -ajustado por inflación- en Puerto Rico se ha mantenido bastante estable desde los años 70, que fue cuando se implantó el salario mínimo. Entre otros hallazgos, presentó que el salario mínimo de 1969 ($1.10), al traerlo al 2013, resulta ser más alto que el salario actual ($7.25), basándose en la proporción salario mínimo sobre salario promedio (SM/SP). Este cálculo convierte el $1.10 en $13.45. No obstante, aclaró que no cree que este deba ser el salario mínimo actual.

Una de las conclusiones de Caraballo propone “legislar estatalmente el salario mínimo federal y buscar cuál es el salario mínimo óptimo de Puerto Rico”.

Los estudios de ambos profesores son las más recientes sobre el tema del salario mínimo en PR, y crearon conclusiones tanto similares como de contraste, y de gran importancia para reflexionar. Sin embargo, hicieron énfasis en que se debe investigar y estudiar más la política pública y el salario mínimo en PR cubriendo muchos más aspectos que afecten la disminución y aumento de este.

El Dr. Hernández exhortó a que “las distintas ramas de conocimiento deben sentarse, […] hacer estudios cualitativos, preguntarles a los jóvenes qué es lo que piensan, cómo están reaccionando, qué está pasando en el mercado, (porque) no todo son los números, hay otras cosas más que hay que explorar”.

El estudio realizado por el Dr. Julio César Hernández se titula El efecto de cambios en el salario mínimo sobre el empleo industrial en Puerto Rico. Está disponible en el siguiente enlace https://juliocesarhernandez.com/salario-minimo/.

El estudio efectuado por el Dr. José Caraballo Cueto se titula Is there a minimum wage biting in Puerto Rico? Updating the Debate. Puede accederlo a través del siguiente enlace: https://www.researchgate.net/publication/310600285_Is_there_a_minimum_wage_biting_in_Puerto_Rico_Updating_the_debate