Arturo Ríos: una BP del IRT y Severino

Por: Víctor Torres Montalvo

Foto: ElCalce

Este artículo es el último sobre las violaciones de reglamentación, certificaciones y procesos de ley en lo que se vieron envueltos tres becarios.

Las violaciones de reglamentación, certificaciones y procesos de ley que se decía que hubo en la otorgación de las Becas Presidenciales (BP) 2015-2016 a becarios de la Universidad de Puerto Rico (UPR), recinto de Río Piedras (RRP), se hizo oficial cuando se publicó el Informe Final de las Becas Presidenciales.

El Comité Investigador pudo confirmar que hubo violaciones e irregularidades a la hora de considerar, poner en práctica las reglamentaciones necesarias, diligenciar la beca y remitir los contratos a las oficinas correspodientes.

Según reza el informe, se cometieron “severas irregularidades” en torno a la otorgación de las becas a tres personas en RRP, quienes fueron beneficiadas por un amiguismo que terminó por violar “todas las normas universitarias aplicables”. Veamos estas irregularidades con otro de los becarios.

Arturo Ríos Escribano

  • Luego de salir decepcionado de su posición de asesor legal del gobernador, Alejandro García Padilla, Ríos Escribano tuvo dificultad para volver a representar a los sindicatos que ayudó estando en Fortaleza. Mientras volvía a ganar terreno en los sindicatos, Ríos Escribano estuvo en contacto con su “mentor”, profesor Juan G. Medina, director interino del Instituto de Relaciones del Trabajo (IRT) de RRP, adscrito a la Facultad de Ciencias Sociales. Ríos le comentó a Medina que estaba pensando retomar sus estudios doctorales en el área laboral, porque sentía que su vocación era la de profesor. Medina le comentó que ello era “magnífica idea”, y que él conocía de un programa de becas en la UPR que lo ayudaría. Medina, además, indicó que no sabía si ese programa estaba vigente pero dijo que indagaría sobre ello.
  • El 12 de agosto de 2014, Medina envió el expediente de Ríos Escribano al presidente del Comité de Personal del IRT, Dr. Edwin H. Morales, para sometimiento de evaluación y recomendación con el fin de enseñar en los programas académicos del IRT.
  • Dos días después, Morales le planteó unas interrogantes que iban dirigidas a porqué se debería evaluar prioritariamente a Ríos Escribano cuando el IRT había aprobado reclutar dos plazas probatorias.

Habían profesores ocupando plazas temporeras por años, a los que debería darse la oportunidad para competir para las plazas según la reglamentación vigente, y las cualificaciones de estos llenaban las expectativas del IRT mejor que las cualificaciones ostentadas por el candidato sometido“, reza el informe del Comité Investigativo.

  • El 19 de agosto, Medina contestó, en un tono molesto, las interrogantes planteadas por el presidente del Comité de Personal. Por la misma línea, convocó una reunión del comité para el 21 de agosto, porque era “impostergable” que el mismo evaluara a Ríos Escribano.
  • Un día antes de la reunión, Morales le contestó al prof. Medina expresándole preocupaciones sobre las insistencias de que Ríos Escribano era la única alternativa ante la necesidad planteada por el Acervo de Candidatos y el Plan de Sustituición de Plazas en el IRT.
  • La reunión del 21 de agosto, acabó con la denegación del comité a la petición del director interino. Aquí se citaron “todas” las certificaciones aplicables.
  • Así las cosas, el 28 de octubre Medina envió una carta al exrector de RRP, Dr. Carlos Severino Valdéz, solicitando que este le recomendara al expresidente de la UPR, Uroyoán Walker Ramos, que le otorgara una Beca Presidencial al Lcdo. Ríos Escribano. Interesante es que esta carta la envió la exdecana de Asuntos Académicos, Dra. Palmira Ríos, quien, como hemos mencionado, estuvo a cargo de enviar cartas y mover fichas en el caso de Carlos Pagán Cuebas.
  • El 11 de febrero de 2015, Severino envió una carta a la nueva decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Dra. Dagmar Guardiola, haciendo referencia a la solicitud de Medina. El exrector instruyó a Guardiola de que las BP debían tener, entre otras cosas, la recomendación del decano/a de facultad vinculando la petición a un plan de desarrollo. Asimismo, debía tener un compromiso de plaza docente.
  • El 20 de enero, Ríos Escribano y la UPR suscribieron un contrato para que el licenciado impartiera clases en la Facultad de Administración de Empresas (FAE). El contrato lo firmó Severino en representación de la UPR.
  • Durante los meses de marzo o abril, Ríos Escribano y Severino se reunieron en Plaza Universitaria, donde el exrector le confirmó la reapertura del programa de becas.

Ríos Escribano y Severino Valdéz laboraron simultáneamente como asesores del gobernador García Padilla en Fortaleza.

  • Confirmada la reapertura, Ríos Escribano le solicitó a Medina una carta de recomendación para la BP. De igual forma, le consultó si le parecía bien comunicarse con el profesor Alberto Acevedo, director del departamento de Gerencia de la FAE, para que este le diera insumo sobre su desempeño.
  • El 8 de junio, Medina envió otra carta a Severino “prácticamente idéntica” a la primera, solicitando nuevamente que el expresidente Walker recomendara a Ríos Escribano para un beca. Medina añadió que “la otorgación de esta beca viene acompañada de una certificación del rector o rectora, donde se compromete a reclutar y conceder una plaza docente al becario una vez finalice los requerimientos de la otorgación de la beca”.

El profesor Medina jamás puso al día a la decana Guardiola de sus gestiones de recomendación de Beca Presidencial. “Por lo tanto, el profesor Medina, en lugar de recurrir al rector por conducto de la decana de su facultad, obvió el proceso provisto…”.

  • El 8 de junio, el prof. Acevedo preparó una carta de recomendación para BP a Ríos Escribano y la envió a Severino. De la misma manera, Acevedo no envió la carta através de su decano de facultad, Dr. José A. González Taboada. Posteriormente, Ríos Escribano llevó ambas cartas a Rectoría RRP.
  • El 12 de junio, Severino Valdéz envió una carta de recomendación para BP al expresidente Walker, con el nombre de Arturo Ríos Escribano. El exrector añadió que una de las áreas prioritarias del decanato de Asuntos Académicos era el derecho laboral.
  • El 21 de julio, la Dra. Luz A Muñiz, vicepresidenta asociada de la Vicepresidencia de Asuntos Académicos (VPAA), le indicó a la ayudante ejecutiva de Severino, Julia C. Bartolomei Guzmán, que se habían recibido tres cartas de recomendación por parte del exrector. En la misiva, Muñiz explicó que ninguna de las cartas de Severino “aborda de manera concreta y específica el aspecto relacionado con la plaza que la unidad tiene que identificar para el candidato”. A esta fecha, el licenciado Ríos Escribano no había cumplimentado la solicitud de BP. El próximo día, “personal” de la VPAA se comunicó con Ríos Escribano para que pasara por sus oficinas y completara la solicitud. Ese mismo día, también asistió a las oficinas otro de los beneficiados en las becas, Carlos Pagán. Juntos, Ríos y Pagán gestionaron el certificado y la juramentaron la solicitud de beca.
  • El 31 de julio, la vicepresidenta interina de Asuntos Académicos, Dra. Gladys N. Miró Colón, le envió, representación del Comité Institucional, al expresidente las nueve recomendaciones que dicho comité aprobó para las BP. En ellas aparecía Ríos Escribano, con una cuantía sugerida de $25,000 (según el licenciado Ríos, la cantidad con la que él firmo la solicitud fue de $12,500, pero “le indicaron” que en “total requerido” pusiera 25 mil porque era un solo pago).
  • Luego de recibir una carta de Walker Ramos, en la que se le concedía la beca, y de firmar otro contrato por los mismos servicios que el del 20 de enero, Ríos Escribano firmó, junto a sus fiadores, el contrato de la Beca Presidencial el 17 de agosto.
  • El 19 de agosto se preparó el comprobante de su cheque, por manos de Marisol Irizarry de la VPAA. El comprobante tenía escrito, a manuscrito, “Quick Payment”. Ríos Escribano le dijo a la Comisión Investigativa que él no pidió esa especificación. El cheque se le dio el 26 de ese mes.

No fue hasta el 15 de octubre que el expresidente Walker firmó el contrato de Arturo Ríos Escribano.

  • El 6 de noviembre, durante el Programa de Capacitación a los Comités de Personal de Departamentos, Facultades y Escuelas 2015, la exdecana Palmira Ríos, al ser cuestionada por el Dr. Morales sobre el procesos que se llevó para conceder BP a Ríos Escribano, contestó que Rectoría no tuvo nada que ver con eso. Acto seguido, Morales le cuestionó cómo se le había hecho un compromiso de plaza si ni si quiera el Comité de Personal del IRT lo había evaluado, proceso requerido para otorgar plaza. A esto, Ríos se vio “incómoda” y contestó “todos sabemos cómo operan esas cosas en la Universidad“. Ríos le confesó al presidente del Comité de Personal de la Facultad de Derecho, Lcdo. Luis Rodríguez Rivera, que había recibido “presiones” a favor de Carlos Pagán Cuebas y Arturo Ríos Escribano.
  • La UPR y Ríos Escribano firmaron otro contrato de servicios el 19 de enero de 2016.
  • El 1 de febrero, la Dra. Ríos le envió una carta a la decana Guardiola informándole que Severino había aprobado ocho plazas probatorias para la Facultad de Ciencias Sociales. Una de esas ocho era para Relaciones Laborales (RELA), con condición de Beca Presidencial. Palmira Ríos, además, envió otra carta a Guardiola el día siguiente. En esta última, la exdecana aclaró que esa plaza no requería convocatoria porque era un compromiso con el becario. Luego de que saliera a relucir la controversia de las BP, Guardiola decidió abrir convocatoria para esa plaza el 7 de abril.

Así la cuestión y los procesos, la otorgación de la Beca Presidencial para Arturo Ríos Escribano se hizo bajo “severas irregularidades”. Las preferencias por amiguismo con su ‘mentor’ en el IRT, “terminó con la violación de todas las normas universitarias aplicables”, desde insistencias de meter un candidato no considerado, y mucho menos evaluado, a una plaza que podía ser ocupada por profesores que estuvieron muchos años en plazas temporeras y que estaban mejores cualificados. Medina modificó las convocatorias de plazas para el IRT que, para el año 2014-2015, incluían dos plazas probatorias y para el año 2016-2017 solo había una plaza probatoria (a su vez era una plaza por contrato, a tiempo parcial o tiempo completo, para que su pupilo tuviera todas las oportunidades habidas y por haber).

Asimismo, el exrector Severino bien sabía que estaba incumpliendo con las normas institucionales pero aún así pasó por alto que la carta que recomendaba a Ríos Escribano que no había llegado por los conductos debidos, así como que no tenía las especificaciones que se habían acordado cuando Walker anunció la reapuertura del programa. También, Severino, compañero asesor de Ríos Escribano, fue el que hizo la carta “con gran entusiasmo” del compromiso de plaza para el año 2016-2017. Ningún decano sabía que esta carta sería el completo endoso para la otorgación de la beca.

De igual forma, fue preferencial el trato que recibió Ríos Escribano por parte de la VPAA, que lo llamó para que llenara la solicitud, recomedó la cantidad que finalmente se le concedió, tramitó rápidamente los procesos de pago y no esperó que el presidente firmara (esto también es falta severa del presidente) el contrato para hacerlo válido.